Cómo limpiar la parrilla de la barbacoa

Para limpiar la parrilla de la barbacoa casi siempre basta con calor y un buen cepillo: la calientas, la cepillas y listo. Aquí tienes ese gesto paso a paso, la limpieza a fondo, qué hacer con el óxido y cómo dejar el resto de piezas, siguiendo a los fabricantes.

Qué necesitas antes de empezar

  • Cepillo de cerdas de acero inoxidable, el que recomienda Weber para sus rejillas.
  • Rascador de plástico para la grasa de las bandejas y el interior, sin rayar.
  • Esponja con una cara abrasiva que no raye y otra suave.
  • Limpiador para rejillas y agua templada con jabón.
  • Guantes y un paño de microfibra para secar.

Los cepillos y los guantes los tienes en utensilios, y los productos de mantenimiento, en todos los accesorios.

Paso a paso: cómo limpiar la parrilla de la barbacoa en caliente

El calor carboniza los restos de comida y luego se sueltan con unas pasadas. Weber lo resume así:

  1. Calienta con la tapa puesta de 10 a 15 minutos, a máxima potencia en las de gas o con todo el carbón al rojo. Hazlo antes de cocinar: así quemas lo que quedó del último día.
  2. Cepilla la rejilla en caliente, con guantes, varilla por varilla y en las dos direcciones.
  3. Revisa que no quede ninguna cerda pegada en las varillas antes de poner la comida.
  4. Unta la comida, no la rejilla: un poco de aceite pintado sobre la carne o la verdura evita que se pegue mejor que engrasar las varillas.

No esperes que vuelva a brillar como el primer día. Weber avisa de que una rejilla usada nunca queda como nueva: oscurecerse y tener alguna mancha es normal.

Limpieza a fondo de la parrilla, en frío

Para las de gas, Weber aconseja una limpieza a fondo cada tres meses si la usas a menudo, y el exterior una vez al mes. Si la usas menos, hazla cuando veas grasa acumulada. Con la barbacoa ya fría:

  1. Cepilla la rejilla por las dos caras para quitar lo suelto.
  2. Pulveriza el limpiador para rejillas, déjalo actuar unos 30 segundos y frota con la cara abrasiva de la esponja.
  3. Aclara con agua y sécala del todo antes de volver a montarla.
  4. Antes de cocinar otra vez, calienta 10–15 minutos a fuego alto para quemar lo que quede.

Tres cosas que no conviene hacer, según Weber:

  • Lavavajillas: ni rejillas, ni barras, ni bandejas. Se lavan a mano con agua templada y jabón; las de hierro colado, siempre a mano.
  • Remojo toda la noche: puede dañar o corroer algunos materiales, sobre todo si echas productos de limpieza al agua.
  • Horno con autolimpieza: el manual de las Weber Q pide no meter ahí las rejillas.

Limpiar parrilla barbacoa oxidada: cuándo se salva y cuándo cambiarla

Depende del material. Si no sabes cuál es el tuyo, en rejillas de recambio explicamos las diferencias.

Hierro fundido sin esmaltar

Si se oxida, tiene arreglo. Lodge, fabricante de utensilios de hierro fundido, explica que pierde la capa protectora y se oxida si se deja en remojo, se mete en el lavavajillas, se deja secar al aire o se guarda en un sitio húmedo. Sus pasos para recuperarlo:

  1. Frota las zonas con óxido con lana de acero.
  2. Lava con agua templada y jabón.
  3. Seca del todo, con papel o al calor unos minutos.
  4. Extiende una capa muy fina de aceite y vuelve a curarlo con calor.

El curado completo, con temperatura y tiempo, lo contamos en las planchas de hierro para poner sobre la rejilla: se hace igual.

Esmaltada, cromada o zincada

Aquí el metal va protegido por una capa. Si esa capa se ha saltado y debajo asoma el óxido, Weber aconseja cambiar la pieza: lo dice de cualquier accesorio con óxido, metal deformado o el recubrimiento dañado. Mide la vieja y busca una igual; si es de marca, por el nombre exacto del modelo.

Para que no vuelva a pasar, guarda la barbacoa limpia y seca y tápala con una funda transpirable si vive fuera.

Cómo limpiar una barbacoa de gas: barras, quemadores y bandejas

En las de bombona la rejilla es solo la primera capa. Debajo hay piezas que se ensucian con la grasa y que conviene revisar en la limpieza a fondo. Primero, barbacoa fría y gas desconectado.

  • Barras o deflectores (en Weber, las Flavorizer): son las piezas triangulares bajo la rejilla que apartan la grasa de los quemadores. Rasca la grasa con el rascador de plástico, cepilla lo que quede y sácalas.
  • Quemadores: cepíllalos de lado a lado, nunca a lo largo del tubo, para no empujar suciedad dentro de los orificios. Uno cada vez, y sin agrandar los agujeros.
  • Interior y bandejas: rasca la grasa del fondo, pasa la esponja con el limpiador y lava a mano la bandeja recogegrasa. Weber pide revisarla antes de cada uso: la grasa acumulada puede prender.

En sus Weber Q, la marca pide no forrar con papel de aluminio ni el interior ni la bandeja: en el interior, porque impide que la grasa corra hacia ella. Tampoco uses manguera ni hidrolimpiadora, porque el agua puede dañar el encendido. Al terminar, monta todo seco y, antes de volver a usarla, haz la prueba de fugas con agua jabonosa que explica tu manual.

Una vez al año, mira también la llama. Weber la quiere azul, con alguna punta amarilla de vez en cuando. Si sale amarilla y floja, o huele a gas, puede haber una telaraña o un nido de insectos en la entrada de aire del quemador: límpiala con un cepillo suave, como uno de dientes, siguiendo el manual de tu modelo.

Si es de carbón: ceniza, tapa y exterior

  • Ceniza: sácala del fondo y del cenicero antes de volver a encenderla, siempre con el carbón apagado del todo y la barbacoa fría. Si se acumula, tapa las entradas de aire y el fuego tira peor. Cómo apagarla está en la guía de encendido paso a paso.
  • «Pintura» que se pela en la tapa: no es pintura, es grasa y humo carbonizados. Weber indica quitarlos con el cepillo de cerdas de acero inoxidable y, para que no se acumulen, pasar papel de cocina por dentro de la tapa cuando esté templada, no caliente.
  • Exterior: agua tibia con jabón, aclarado y bien seco. Cerca del mar o con lluvia ácida, más a menudo, porque provocan corrosión en la superficie. Nada de objetos afilados ni productos abrasivos.

Weber calcula unos 60 minutos para una limpieza a fondo de una de carbón con su kit, que incluye limpiador de rejillas, limpiador de esmalte, esponjas y paño. Más sobre estos modelos, en las de brasa con tapa.

En las de enchufe y en las cerámicas la limpieza cambia mucho de un modelo a otro: sigue siempre su manual.

Cebolla, bicarbonato y vinagre: lo que dice el fabricante

Son los trucos más buscados. Weber reconoce que el bicarbonato y el vinagre pueden servir para una limpieza ligera, pero que no son tan eficaces con la grasa difícil y los restos quemados. En las de gas avisa de que no entre bicarbonato en los orificios del quemador, porque altera el paso del gas. Y para limpiarlas pide no usar productos con ácido, limpiahornos ni estropajos o limpiadores abrasivos. De la cebolla, los manuales que hemos consultado no dicen nada. Para ir sobre seguro, calor, cepillo y un limpiador pensado para rejillas.

Preguntas frecuentes: limpiar parrilla barbacoa

¿Cada cuánto hay que limpiar la parrilla de la barbacoa?

Cepíllala en caliente cada vez que cocines. En las de gas, si la usas a menudo, Weber aconseja una limpieza a fondo cada tres meses; si no, cuando veas grasa acumulada en la rejilla o en el interior.

¿Puedo meter la parrilla en el lavavajillas?

No. Weber pide lavar a mano las rejillas, las barras y las bandejas, con agua templada y jabón. El hierro colado, nunca en el lavavajillas.

¿Cómo limpiar una parrilla de barbacoa quemada?

Calienta la barbacoa con la tapa puesta 10–15 minutos para carbonizar los restos y cepíllalos. Si quedan pegados, espera a que se enfríe y usa limpiador para rejillas con la cara abrasiva de la esponja. Mejor no dejarla en remojo toda la noche.

¿Es peligroso el cepillo de alambre?

Puede serlo si suelta cerdas: Weber avisa de que una cerda rota puede pegarse a la comida y causar lesiones internas graves al tragarla. Revísalo antes de cada uso, no lo uses si pierde cerdas y cámbialo cada primavera.

¿Puedo limpiar la barbacoa con la hidrolimpiadora?

En las de gas, no: Weber lo desaconseja incluso por fuera, porque el agua puede entrar y dañar el encendido. Usa una esponja o un paño con agua templada y jabón.

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